México vive entre la fortaleza de sus principios constitucionales y una realidad en la que persisten la violencia, las desapariciones, la desigualdad y la fragilidad de las instituciones. Esa fue una de las reflexiones planteadas por Juan Pablo Estrada Michel durante el foro Diálogos constitucionales: México en perspectiva, celebrado en la Escuela Libre de Derecho.

El encuentro reunió a juristas, académicos y especialistas para analizar algunos de los principales desafíos constitucionales del país desde perspectivas relacionadas con la empresa y el patrimonio, las libertades, la democracia, los derechos humanos y el Estado de derecho.

En su intervención, Estrada Michel utilizó como punto de partida la obra Mi México, del artista oaxaqueño Fernando Andriacci, para plantear una lectura del país que trasciende el terreno estrictamente jurídico. A partir de la pieza, habló de un México atravesado por profundas contradicciones: el país de la Constitución y el juicio de amparo, pero también el de la transgresión de las normas; el de las víctimas, las desapariciones y las desigualdades, pero al mismo tiempo el de grandes juristas, artistas, ciudades y expresiones culturales que conforman una identidad compleja.

«Es el de la Constitución, el amparo y, paradójicamente, el de su transgresión».

Derecho, arte y una mirada sobre México

Uno de los ejes centrales de la intervención fue la necesidad de evitar que el derecho sea entendido únicamente como una disciplina técnica. Frente a los retos que atraviesa México, sostuvo que la reflexión jurídica necesita conservar su vínculo con las humanidades y dialogar con otras formas de comprender la realidad, entre ellas la literatura y el arte.

Estrada Michel también se refirió a la polarización como uno de los rasgos presentes en la conversación nacional. Para ello recuperó una idea de Jorge Ibargüengoitia sobre la tendencia a dividir el mundo entre «buenos» y «malos», una lógica que continúa encontrando eco en el debate político y social contemporáneo. Frente a ese escenario, recordó la importancia de los principios contenidos en los artículos 1º y 133 de la Constitución, vinculados con la protección de los derechos humanos y la supremacía constitucional.

Una conversación sobre el futuro constitucional del país

El foro reunió distintas voces de la comunidad jurídica nacional, entre ellas la ministra en retiro Norma Lucía Piña Hernández, Javier Martín Reyes, Francisco Vázquez Gómez Bisogno, Luisa Conesa Labastida, Javier Láynez Potisek y Rafael Estrada Michel. Las mesas abordaron cuatro grandes ejes: Constitución, empresa y patrimonio; Constitución y libertad; Constitución, democracia y derechos humanos; y Constitución y Estado de derecho.

Más allá de la discusión sobre reformas, normas o instituciones particulares, el planteamiento de Estrada Michel colocó sobre la mesa una cuestión de fondo: qué significa hablar de constitucionalismo cuando la realidad social no necesariamente avanza al mismo ritmo que los derechos y principios reconocidos por la propia Constitución.

«El derecho nace en el seno de las humanidades».

La frase, con la que recuperó las reflexiones de Fabio Bartoli y Natalia Rueda, resume el desafío que propuso: lograr que la Constitución no sea únicamente el marco normativo del país, sino una herramienta capaz de dialogar con el México que existe fuera de sus páginas.

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